jueves, 11 de febrero de 2010

Un Movimiento Inconsistente.

La realidad actual del país exige contundencia y compromiso, constancia y consistencia en lo que se defiende o al menos se dice defender. En ese sentido girará este artículo. El Movimiento Estudiantil venezolano, contrario a las políticas del gobierno del Presidente Chávez, busca la paz, la reconciliación y el diálogo entre los venezolanos, todo esto enmarcado claro esta y como es bien conocido dentro de la No Violencia Activa.

Es así como vale la pena, recordar la labor de algunos movimientos estudiantiles pasados, como por ejemplo la Generación del 28, que surgió en medio de un régimen de represión y combate a la disidencia por vía de los cuerpos de seguridad. En aquel caso, el despertar de los estudiantes, desencadeno un movimiento nacional que sentó las bases para la instauración de la democracia años más tarde y cuyos dirigentes figuraron como máximos representantes de ese nuevo sistema de gobierno.

En la actualidad, el panorama si bien no se asemeja al del 28 en cuanto al nivel y la brutalidad de la represión, si es bastante delicado, ya que de forma lenta pero segura, se han venido coartando los derechos de los ciudadanos. En una especia de dictadura sofisticada, con guante blanco. Aunado a esto la situación general del país es de crisis, el sector eléctrico al borde del colapso, la inseguridad desbordada hace de las suyas a sus anchas sin que exista autoridad alguna que pueda controlar ese terrible flagelo, el racionamiento de agua que atenta contra la calidad de vida de los venezolanos, el alto costo de la vida, las constantes agresiones contra la empresa privada, junto con los elevados índices de corrupción a todos los niveles, conforman el contexto de la Venezuela actual.

Los estudiantes protestan por períodos, cada cierto tiempo los vemos salir y hacer lo que muchos no se atreven, lo cual tiene un profundo mérito y por ello se han ganado el alto nivel de credibilidad con el que cuentas. Sin embargo no todo son rosas, la falta de consistencia de estas expresiones de descontento popular, solo producen frustración dentro de la propia población universitaria, no por el tema del cortoplacismo, sino por la carencia de resultados visibles y tangibles de estas acciones, más allá de estudiantes, muertos, heridos o detenidos.

Las protestas estudiantiles están totalmente sustentadas por la tétrica situación que vive el país, pero las mismas carecen de objetivos y resultados claros. En este último caso, el detonante que lanzo de nuevo a las calles al Movimiento Estudiantil fue la salida del aire por segunda vez de RCTV. Esto detono las protestas, sin embargo no fue lo único, ni el principal motivo de las mismas, ya que existen problemas que impactan de forma más directa al ciudadano de a pie, que el simple hecho de tener un canal menos de televisión. Esto visto, desde la idiosincrasia del venezolano. Ya que obviamente la salida de un canal de televisión del aire va en detrimento de la libre expresión, tanto de periodistas como de ciudadanos, así como una violación del derecho a estar bien informados, como también una fuente menos de entretenimiento. Pero eso ya daría para otro artículo, que quizás me anime a escribir.

En conclusión, las protestas estudiantiles parecen ser una vía de desahogo ante la situación del país, pero que terminan causando más ahogo, o como dije anteriormente frustración dentro de la propia población universitaria, ya que no generan un impacto contundente que derive en decisiones del gobierno que busquen solución a los problemas que los llevan a la calle. Normalmente pasan una o dos semanas, cinco o seis actividades y el empuje y el esfuerzo se desvanecen. Se requiere de manera urgente y necesaria, un compromiso real de cambio y una mayor consistencia, que los mensajes perduren en el tiempo y que no veamos a un movimiento intermitente que protesta cada cierto tiempo y que ya la sociedad se está acostumbrando a que aparece y desaparece sin pena ni gloria.

A manera de cierre pregunto: ¿Es qué acaso las causas que motivaron al estudiantado a salir a las calles ya no existen, se desvanecieron o se resolvieron?

Francisco Javier Touceiro Rodríguez.
C.I. V-17758887

viernes, 18 de septiembre de 2009

Carta del Prefecto de la Ciudad de Caracas, desde la Cárcel de Yare III.

A mis compañeros de trabajo de la Alcaldía Metropolitana hoy castigados por el solo hecho de exigir derechos laborales. Encerrados entre rejas, en una de esas cárceles pavorosas de la que todos sabemos los riesgos que corren, les envío mi afecto, mi abrazo y mi solidaridad. Quisiera que todos nuestros compañeros que no están entre rejas, velen por los familiares de los detenidos de antes y de ahora.

Tengo fe en Dios, se que todo lo que he venido haciendo es buscando lo mejor para la gente que lo necesita. Nuestra lucha es por los más necesitados y debemos tener fuerza por aquellos que no son aptos para emprender caminos de justicia, en libertad y democracia.


Uno de los dones más preciados del ser humano es la libertad y no podemos desmayar por el bien de nuestros seres queridos. Estoy detenido y no deseo esto para ningún ser humano de bien.


A mi compañero de lucha Oscar: podrán apresarlo, pero no podrán acallar su voz. Estará retumbando en los cerebros de quienes pretenden ser sus esbirros.


Mi mensaje a todos los Venezolanos. Solo les pido mantenerse unidos, no dejen que la miseria de algunos los atormenten, busquen la manera de hacerles entender a los que hoy no logran ver, que ellos también serán presa de su indiferencia. Aprovechen la libertad para defender la de los otros, que al final será la libertad de ustedes. No esperen que vengan a buscarlos.


Debemos todos tener esperanzas que vendrán tiempos mejores, pero por desgracia algunos no entienden que la lucha requiere de gran resistencia y ética.


A los compañeros líderes políticos de la unidad y de la sociedad civil les digo que el pueblo sigue esperando que le guíen. Logro ver un nuevo despertar. Con el afecto de siempre y un fuerte abrazo.


Richard Blanco Cabrera

(Preso político)

viernes, 11 de septiembre de 2009

11/09/2001. 8 años de la barbarie fundamentalista.















Definiciones Urgentes.

Ante la situación actual del país, muchos se preguntan ¿Qué hacer? ¿Cuál es el camino a seguir?, una pregunta que se repite a lo largo y ancho del país, todos esperan una guía para actuar, una estrategia a seguir.

En lo particular tengo mi respuesta clara y acerca de eso versará este artículo, que humildemente redacto el día de hoy, a 8 años por cierto, de los terribles atentados del 11 de septiembre en los Estados Unidos.

Bien, prosiguiendo con lo que les comente anteriormente, ¿Qué hacer?, lo fundamental es protestar, mantener la protesta activa y en la calle ante los atropellos del gobierno nacional, no retroceder, no ceder espacios, no caer ante las presiones del gobierno. El camino a seguir es la lucha pacífica y cívica, una lucha por la defensa de nuestros derechos constitucionales, civiles y políticos, una lucha por la libertad.

Una lucha que debe ser coherente y organizada, hoy leía una cita del escritor francés Denis Diderot: “No basta con hacer el bien: hay que hacerlo bien”, más apropiada imposible, para la situación actual, en donde cada quien lucha por su lado sin coordinación, ni unión. Cuando se meten con los buhoneros, salen los buhoneros, cuando agreden a damnificados, solo salen los damnificados, cuando persiguen periodistas, solo salen periodistas y un escueto grupo de la sociedad civil y así podemos seguir dando ejemplos. Estos reflejan la división de los venezolanos, cada quien defiende lo suyo, pero si al de al lado, le pasa algo, que vea como resuelve.

Ante este panorama es necesaria, la verdadera unidad, todos luchando por una misma causa, un país donde quepan todos, un país inclusivo, un país libre. Para ello es fundamental que las ansias de protagonismo y los intereses personales, sean sacrificados por el bienestar colectivo, es imperante, el esfuerzo mancomunado en pro de recuperar la libertad y el respeto a los derechos humanos y políticos de todos y cada uno de los venezolanos.

En este sentido y como he escrito anteriormente, es necesaria la alianza entre todos los sectores del país: partidos políticos, ong´s, gremios, estudiantes y sociedad civil en general. Un consenso de país que no es fácil de lograr, en una sociedad que es de pensamiento plural, pero cuya prioridad debe ser Venezuela y de allí, teniendo claro que la prioridad es el país, es mucho más fácil el aglutinamiento de seguidores y el fortalecimiento de la unidad.

Esa es la vía que creo adecuada en la actual coyuntura que vivimos. Sin embargo, existen otras alternativas y otras estrategias que se han planteado y que se manejan en la opinión pública, las elecciones a la Asamblea Nacional, aquí me detendré un buen rato a esgrimir mis objeciones a esta vía y mi falta de optimismo ante la misma.

En primer lugar, hace escasas semanas se aprobó la Ley Orgánica de Procesos Electorales, que trae dos perlitas fundamentales: la primera, la sobrerrepresentación de las mayorías, con que se come eso, la agrupación política que gane las elecciones, supongamos que hipotéticamente el partido político A saca 50.01%de los votos obtendría el 85% de los curules, es decir en nuestra Asamblea Nacional de 167 escaños, obtendrían 142 diputados, en lo que representa una mayoría abrumadora y aplastante, muy similar a la existente en la actualidad; la segunda es la potestad que tiene el CNE, de modificar arbitrariamente a su criterio la conformación de los circuitos electorales, situación extremadamente grave, a través de la cual, se pueden combinar parroquias y/o municipios a fin de conquistar espacios que en la actualidad les son ajenos.

Adicionalmente, quien hemos trabajado en procesos electorales o estudiado el sistema electoral en Venezuela, sabemos y no es cosa nueva, las irregularidades y vicios de los cuales goza el mismo, una situación de vieja data, tradición heredada de la cuarta, repotenciada y modernizada en la quinta, si es que existe diferencia entre ambas.

Desde el Registro Electoral Permanente, con severos vicios e irregularidades, producto de las cedulación desenfrenada y descontrolada de ciudadanos, que permite la multiplicidad de identidades, así como la agrupación de miles de electores en una misma dirección, entre otras irregularidades menores, pero que en conclusión, generan una gran cantidad de “dudas razonables”, acerca de la idoneidad de ese padrón electoral.

Luego vamos al tema de la campaña electoral, que como es costumbre, es una salvajada en este país, los gastos en publicidad electoral son descomunales, más allá de esto y lo más grave aún, es la desproporción de la misma, la maquinaria oficialista, forra de publicidad las principales ciudades del país, usa ilegalmente los organismos e instituciones públicas con fines electorales, funcionarios públicos igualmente hacen proselitismo político pese a la prohibición legal que se los impide, mientras tanto el árbitro si es que se puede llamar así, se contagia con el nombre de la esquina en donde se ubica y pajarea durante toda la campaña, haciéndose la vista gorda, ante las irregularidades que normalmente suceden en las mismas.

Pasamos a las garantías del proceso electoral, auditorías antes, durante y después del proceso electoral, irregularidades que se repiten en cada proceso, extralimitación de funciones del plan república, propaganda política en los centros el día de la votación, intimidación en centros electorales por grupos oficialistas y un cuasi infinito etcétera, a los que el CNE nunca responde.

A todo aquel caldo de terror, en el que cocinan el guiso legislativo, debemos sumar, las actuaciones que seguramente emprenderá el funcionario más fantasmagórico de la actual administración, un señor que solo aparece para inhabilitar políticamente a ciudadanos, casualmente, en su abrumadora mayoría pertenecientes a la oposición política.

Luego de todo esto, que en un país decente no debería preocuparnos, o por lo menos no tanto, viene el tema de las candidaturas, algo bastante álgido y en donde a los partidos les falta mucho por madurar. Es estrictamente necesaria la presentación de candidatos únicos, que recojan el sentimiento de unidad nacional, no que sean el fruto de peleas internas de los partidos o entre los partidos o que surjan por imposición. Deben ser candidatos únicos en el sentido que exprese anteriormente en este artículo. Lo de tarjeta única o alianza perfecta, se lo dejo a los partidos a su libre criterio y decisión.

A pesar de todo lo expuesto anteriormente, no rechazó la vía electoral, dirán que soy tonto o que me volví loco. Sin embargo, no es así. Si decidimos, todos, ir a las elecciones el primero que estaré allí soy yo, pero eso sí, vamos y vamos con todo y con todos. Si en definitiva queremos ir a las elecciones, debemos ponernos a trabajar desde ya en ese tema, comenzando por exigir al Consejo Nacional Electoral, que cumpla con su trabajo de ente rector de los procesos electorales y que mantenga la imparcialidad, como es su obligación, que funja en definitiva como lo que es, un árbitro.

Trabajar duro y con todo en pro de esa meta, que debe ser ganar las elecciones, a la par de las exigencias institucionales que deben tener continuidad y seguimiento constante, se debe realizar un trabajo de hormiguita, a lo largo y ancho del país, recorriendo y pateando barrios y calles, organizando la defensa del voto, informando a la gente de la propuesta de país alternativa, llevando propuestas a las comunidades y oyendo sus necesidades y sugerencias, educando acerca de la importancia del voto como vía de expresión popular y por consiguiente fomentando la participación masiva de la población en esas elecciones.

La meta debe ser contraponer un proyecto distinto al actual, recuperando espacios y difundiendo el mensaje del cambio, cuerpo a cuerpo en contacto directo con la ciudadanía. Palpando el sufrimiento, las necesidades y carencias de la población. Expresar de manera franca, sincera y llana, el mensaje de que un país distinto es posible, ni la cuarta, ni la quinta, un nuevo país, basado en nuevos principios, fundado en nuevos ideales, donde disentir no sea un delito, donde el respeto a la Constitución no sea un sueño, donde la voluntad popular se respete, donde todos seamos iguales.

Ese es el mensaje y esa es la estrategia a seguir. Y ojo, como se puede observar, mi visión del camino y la ruta a seguir, es distinta a la electoral, en cuanto a que no es la prioridad, pero ambas vías pueden ir de la mano y conseguir el objetivo que es la reedificación de un país que en la actualidad se encuentra en ruinas y que día a día, van desvalijando sin pudor. La protesta coherente, continua y organizada, es necesaria para hacer presión sobre el gobierno y arrinconar sus pretensiones autoritarias, minando el camino a nuevas escaladas. Sin embargo, son importantes esas tres palabras, coherencia, continuidad y organización, sino caemos en la protesta aislada y circunstancial de siempre, que lo que hace es crear frustración y cuyos dividendos son nulos.

Repito la frase que cite anteriormente, “No basta con hacer el bien: hay que hacerlo bien” Denis Diderot.


Francisco Javier Touceiro Rodríguez.
C.I. V-17758887

sábado, 29 de agosto de 2009

La justicia criminal.


La destrucción de la justicia, como institución encargada de interpretar la ley y objetivamente y en igualdad de condiciones juzgar a los ciudadanos, a los que se presuma hayan cometido delitos, es un acto que debe llamarnos poderosamente la atención.

Más allá de su acepción política la cual tocaré más adelante, debemos reconocer lo delicado del asunto en cuanto a su repercusión en los índices de inseguridad. Una estadística acerca de los niveles de impunidad, denota la ineficiencia del sistema de justicia, de cada 100 delitos denunciados, solo 3 son investigados. Ante este sombrío horizonte, el hampa actúa a sus anchas, a sabiendas de lo difícil que será, que sean castigados por los delitos que cometen, impulsando a que los mismos se cometan cada día en mayor cuantía.

La inseguridad personal es una de las mayores preocupaciones de la ciudadanía, como se denota claramente en todos los estudios de opinión a nivel nacional. Desde simples robos, pasando por hurtos de vehículos, secuestros exprés, secuestros propiamente dichos, tráfico de drogas (en grandes y pequeñas cantidades), entre otras modalidades; afectan duramente la paz y la tranquilidad de los venezolanos.

Sin embargo y ante una situación tan grave, las baterías del gobierno se enfilan en otra dirección, la de reprimir duramente a la disidencia política, algo en lo que la justicia venezolana controlada desde el Alto Gobierno, si es expedita y eficiente, son numerosos los casos en donde diversos actores políticos han sido perseguidos por la justicia, a fin de acallar sus voces disidentes.

De manera arbitraria y atropellada, se llevan a cabo procedimientos judiciales viciados que atentan contra los derechos consagrados en la Carta Magna. El Ministerio Público en los últimos días ha arremetido duramente emitiendo ordenes de captura en contra de diversos personeros políticos, tal es el caso del Prefecto de Caracas Richard Blanco, quien de manera intempestiva y abrupta fue detenido en medio de un desmedido despliegue policíaco, que mucho quisieran ver los ciudadanos, que viven en zonas populares y son azotados día tras día por la acción criminal del hampa.

Ante este panorama, no nos queda otra, sino exigir de manera contundente, la despolitización del sistema judicial, la represión firme al accionar del hampa y de los grupos delictivos. La meta de la justicia, debe ser juzgar de manera objetiva a los ciudadanos, basándose en el marco legal correspondiente, alejada de cualquier control o presión de ningún tipo.

Es necesaria una reestructuración del sistema de administración de justicia, es urgente la refundación de la institución jurídica. Dicho proceso debe comenzar por la remoción de su cargo, de la Fiscal General de la República Luisa Ortega Díaz, quien en reiteradas ocasiones ha esgrimido argumentos totalmente parcializados, a favor de una facción política, vulnerando el carácter ecuánime y objetivo que debe tener dicha figura.

Francisco Javier Touceiro Rodríguez.
C.I. V-17758887

viernes, 28 de agosto de 2009

Comunicado Conjunto de las Asociaciones de Egresados.

Las Juntas Directivas de las Asociaciones de Egresados de las Universidades: Central de Venezuela, Católica Andrés Bello, Simón Bolívar, Metropolitana y Monteávila, nos dirigimos a la comunidad nacional para manifestar nuestra posición sobre Ley Orgánica de Educación (LOE), publicada en Gaceta Oficial el pasado 15 de agosto, por las implicaciones que tiene sobre las instituciones de educación superior, sustentada en los siguientes argumentos.

  1. Consideramos que su promulgación atenta contra la Autonomía Universitaria, contradiciendo lo consagrado en el artículo 109 de la Constitución Bolivariana, por vía de los mecanismos que establece la LOE de: ingreso de estudiantes a las universidades (artículo 6, # 3, lit. l y art. 35, # 2); elección de las autoridades académicas (art. 34, # 3); financiamiento del subsistema de educación universitaria (art. 6, #5, lit. f y art. 35, # 1); ingreso y permanencia de docentes a las universidades (art. 35, #5); diseño de la carrera académica (ib # 6) y la reserva de algunas carreras que el Estado considere deban ser impartidas sólo en instituciones especialmente destinadas para ello (ib # 8).
  2. Consideramos que la aprobación de leyes tan importantes como ésta debe soportarse en los fundamentos democráticos que se expresan en la Constitución Nacional relacionados con la necesaria búsqueda de consensos para su elaboración, por lo que se debió tomar en cuenta las múltiples opiniones, criterios y puntos de vista de diferentes actores de la sociedad venezolana y de la comunidad educativa como los que se expresaron antes de llegar a la redacción final de esta Ley.
  3. Consideramos que la introducción de un nuevo tipo de organización de los estudiantes, bajo la figura de Consejos Estudiantiles, desconoce y minimiza el papel histórico desempeñado por los Centros de Estudiantes en los entes de cogobierno universitario, y los subordina a una normativa al efecto y la conveniencia del gobierno nacional.

En este sentido, apoyamos y respaldamos las acciones de las autoridades universitarias en su lucha para enfrentar los efectos de esta legislación y las acciones del Estado que contradicen las garantías otorgadas en la Constitución Nacional, para preservar la libertad de educación y exhortamos a la comunidad democrática venezolana a:

  • Estudiar detenidamente el contenido de la ley para comprender y divulgar su alcance y consecuencias.
  • Manifestar su respaldo a las diferentes iniciativas democráticas que los estudiantes, los Consejos Universitarios de nuestras Alma Mater y la sociedad civil, adelantan en pro de la defensa de los derechos que la Constitución Nacional otorga a todos los venezolanos para poder acceder a una educación integral de calidad, permanente, en iguales de condiciones y oportunidades, sin más limitaciones que las derivadas de sus aptitudes, vocación y aspiraciones (Artículo 103).
Caracas 28 de agosto de 2009.

lunes, 24 de agosto de 2009

El camino indicado.

La actual situación del país, es por demás delicada. En todos los aspectos, la sociedad venezolana se ha visto visiblemente afectada, por las diversas medidas que ha tomado el gobierno del Presidente Hugo Chávez. Principalmente por el carácter de las mismas, que en lugar de atacar los problemas del país de manera integral a fin de obtener resultados positivos, ha ideado planes y programas superficiales, que si bien tienen un resultado inmediato, a la larga, se diluyen y pierden el impacto, como ha pasado con las diversas misiones sociales presentadas durante estos últimos diez años.

El panorama, sin ánimos de ser pesimista, es oscuro. Los diversos sectores del país se encuentran sumamente desmotivados, ante las diversas promesas de parte y parte, que siempre se quedan en eso, en promesas. De un lado el gobierno nacional, cuyos índices de eficiencia han ido decayendo considerablemente en los últimos tiempos, debido en parte a lo expresado anteriormente, así como por los altos índices de corrupción. Por el otro lado, tenemos a una oposición, en la cual, las ansias de protagonismo, cercenan cualquier tipo de programa conjunto, en pro de exigir de manera contundente la inclusión de toda la sociedad, en la discusión de políticas públicas eficientes, tan necesarias en los actuales momentos.

En consecuencia, el principal problema del país, es que, para ninguno de los dos sectores, la prioridad es Venezuela, unos luchan por mantenerse en el poder y los otros por regresar, pero solo por el simple hecho de ostentarlo, más no con la voluntad de trabajar por un futuro prospero y productivo, que saque al país del atolladero en el que se encuentra.

Es necesario abstraernos de la realidad política y ser pragmáticos. Trabajar juntos, verdaderamente unidos como sociedad, sin importar colores, ni creencias; unidos partidos políticos, con gremios, ong´s, estudiantes y la sociedad civil en pleno. Palpar verdaderamente a las bases y consultar con ellas, con el ciudadano llano, ¿Cuáles son sus deseos?, ¿Qué país quieren?, ¿Qué acciones proponen? Y partiendo de allí construir un gran consenso nacional, en el que se materialice una propuesta de país alternativa, a la mamarrachada que representa el “Socialismo del Siglo XXI”.

Si no realizamos estos esfuerzos y dejamos a un lado nuestros intereses personales, jamás y nunca, podremos llevar una voz enérgica y unificada, que tenga la suficiente fortaleza para presionar contundentemente al Alto Gobierno, a fin de exigir la apertura de espacios de diálogo y discusión, que permitan contrastar realidades y construir consensos, entre los más diversos puntos de vista que existen en el país.

Por el contrario, si seguimos como estamos, contribuimos a la decepción y al fomento de la apatía de la ciudadanía, que día tras día, evita más y más, la participación en la política, debido a que no percibe, ni palpa los resultados, de acciones aisladas, producto de esa “falsa unidad” que existe solo entre los partidos políticos. O cambiamos, o seguiremos en este mismo camino y en cada segundo que pasa, se seguirá consumiendo el futuro y las esperanzas de los venezolanos.

Francisco Javier Touceiro Rodríguez.

C.I. V-17758887