viernes, 22 de mayo de 2009

La libertad de expresión.

Aquí hay plena libertad de expresión. Aquí hay exceso de libertad de expresión. Aquí no se cercena la libertad de expresión. Estas son algunas de las frases exclamadas por diversos voceros gubernamentales en los últimos días, en defensa a la decisión expresada ante del país del Presidente Chávez, de revocar la concesión a la televisora privada Globovisión. Uno de los más desafortunados comentarios provino de boca del Ministro del Poder Popular para las Relaciones de Interior y Justicia, Tareck El Aissami, quien afirmo tajantemente que Venezuela es el país con mayor libertad de expresión en el mundo.

Una declaración que no puede ser más falsa. La presión ejercida por el Presidente y el Alto Gobierno a los medios de comunicación, se remonta a los sucesos de abril de 2002, donde para los personeros del gobierno los mismos, tuvieron un importante papel en la planificación y desarrollo, del “golpe cívico militar”, que destrono del poder a la revolución bolivariana por algunas horas. De allí en adelante, se apretaron las tuercas en torno al tema, durante algún tiempo circularon diversos borradores de la famosa Ley Resorte, hasta que el 7 de diciembre de 2004, fue aprobada por la Asamblea Nacional, el tan polémico instrumento legal, que comenzó a poner coto a la libertad de expresión, con un intervencionismo pleno del estado en las políticas comunicacionales. La famosa “hegemonía comunicacional” ideada por Andrés Izarra, ex Ministro de Comunicación e Información y actual Presidente de Telesur, se comenzaba a gestar. Muchos medios han sido sancionados desde entonces, de manera discrecional se aplica la ley, a través de un supuestamente imparcial Directorio de Responsabilidad Social. Por otro lado, tenemos a CONATEL, el ente encargado de velar por el uso responsable del espacio radioeléctrico, son quienes administran las concesiones y regulan su funcionamiento, más de una vez hemos observado en Aló Presidente, el desfile de innumerables directores de este ente, y no solamente presenciar el programa sino recibir órdenes directas del Comandante. Ya esta bueno de tal medio, espero que tomes decisiones pronto, no podemos permitir que hagan lo que quieran, son ejemplos de cómo se comunica delante del país entero, el Presidente de la República a la Directiva de CONATEL. Casualmente luego de estos “jalones de oreja”, aparecen visitas de funcionarios de CONATEL, a los distintos medios, notificando la apertura de procesos administrativos sancionatorios, multas mil millonarias, entre otras medidas que buscan ahogar y coartar la libre expresión en nuestro país.

Ahora bien, analizando la situación de los medios en Venezuela, hay que reconocer la total parcialización de los mismos, a favor de uno u otro sector. Si miramos la prensa pro oficialista, pues observamos una tendencia totalmente parcializada a favor del gobierno, en los periódicos, radios, canales de televisión y demás medios informativos, no hay espacio para la crítica ni para el debate de ideas, salvo contadas excepciones. En estos medios no hay inseguridad, la inflación -que es lo único que reconocen- no es culpa de ellos al contrario, esta se mantiene debido a la actitud “vende patria” de los empresarios ultra derechistas que buscan atentar contra la revolución y contra los intereses del pueblo. Por otro lado las protestas sociales no son transmitidas, ni cubiertas por los equipos reporteriles de estos medios y en los extraños casos en las que son atendidas, se intentar sacar de contexto y buscarle el lado político al asunto, para restarles legitimidad y credibilidad.

Por el otro lado, la prensa opositora. Así tal cual, sin aspavientos, se opone totalmente a las políticas gubernamentales, crítica severamente los fondos y las formas. Pero tiene una pequeña diferencia, acepta la crítica, busca las distintas ópticas e intenta acceder a todas las fuentes. Cabe destacar que en casos como Globovisión, el acceso a la fuente oficial, es una tarea titánica, por no decir imposible. Son normalmente impedidos de cubrir acto oficial alguno, de cualquier índole.

Viendo esta situación hay que hacer una aclaratoria. 1998 Chávez candidato, muchos decían ya era Presidente antes de las elecciones, eso ya estaba cantado se oía. Pero lo importante no era eso, lo importante es que era apoyado por todos los sectores del país, empresarios, obreros, estudiantes, políticos, medios, artistas, intelectuales, todos habían apostado a la propuesta de Chávez. En el andar de su gobierno, él mismo, fue perdiendo a muchos de esos sectores, comenzó la oposición a Chávez cuando este lanzo aquel decreto 1011 en el sector educativo y salieron las madres con el famoso “con mis hijos no te metas”. Así continuo avanzando y siguiendo su camino propio; muchos de quienes lo habían apoyado pensaban que iba a ser un individuo que podrían manejar fácilmente de acuerdo a sus intereses. Esta situación, aunado a los malos manejos de parte del gobierno en muchos aspectos, acabó con la luna de miel y desencadenó en una férrea batalla política.

No supo aprovechar aquel apoyo del conglomerado de la sociedad, allí fracasó estrepitosamente. Los medios de comunicación de desligaron y comenzaron a criticar abiertamente su gestión, la respuesta de Chávez no pudo ser peor. A las críticas, las descalifico por completo y atacó fuertemente a los medios, comenzando la diatriba existente hasta nuestros días.

Hace poco en una charla en la universidad, a cargo de Vladimir Villegas, de la cual solo pude escuchar el final, me pareció sumamente interesante una reflexión de este amado y odiado periodista, para entender la realidad actual del medio, el decía, palabras más, palabras menos, que no se puede exigir un periodismo 100% objetivo, que eso era una utopía, una gran mentira, una falsedad, relataba que como seres humanos, somos seres sociales, somos seres subjetivos y que al momento de redactar una reseña o escribir un ensayo o columna, era imposible no reflejar nuestra postura subjetiva ante determinados temas que nos tocan. Por lo tanto expresaba que no era posible un periodismo totalmente objetivo, sino más bien un periodismo equilibrado, honesto.

En este aspecto estoy totalmente de acuerdo con Vladimir, al igual que en otro aspecto, este inteligente personaje, le ha hecho un llamado al Presidente Chávez a que abra los medios oficiales a la crítica, a la denuncia, a la protesta, llamado que no ha sido oído por el radicalismo imperante en muchos círculos del gobierno. En casos como este, es donde dudo de la inteligencia del Presidente, lo digo, porque más que acallar a un medio de comunicación, se debe buscar, que es lo que origina que ese medio de comunicación actúe de la forma beligerante en que lo hace, y al realizar esa búsqueda, si se hace con honestidad, encontrar esos factores, reconocerlos, estudiarlos y tomar medidas, como las que en este caso plantea el mencionado periodista. Si esto sucediera, el gobierno desmantelaría el accionar del medio en cuestión, bajaría los ánimos y daría vicios de tolerancia democrática, que le caerían como anillo al dedo, desmontando la tesis de que es violador de los derechos civiles y políticos de los venezolanos.

Sin embargo y ya alejándonos de supuestos, hablemos de la realidad. El gobierno oculta lo inocultable. Intenta tapar el sol con un dedo. Pero eso no es efectivo, cada días son más los reclamos, más las protestas, más las denuncias y menos la atención que estas reciben, lo cual va haciendo hervir el descontento social. Y quien más que Chávez, sabe lo peligroso de esta situación.

El discurso no se corresponde con la realidad, hay libertad de expresión, pero si hablas, atente a las consecuencias, hay libertad de expresión, pero se persigue a los medios y se abren procedimientos absurdos e infundados, como en el caso del sismo anunciado en primicia por el canal Globovisión. Hay libertad de expresión, pero se amenaza de antemano a un grupo de intelectuales, que vendrán próximamente al país a una conferencia internacional, de que pueden ser expulsados, si emiten juicios contrarios o son críticos al gobierno. De igual forma, acosan a la ONG CEDICE, responsable de la organización de dicho evento, citando a sus directivos a una interpelación en la Asamblea Nacional y realizando una profunda investigación a las fuentes de financiamiento de la misma.

Así es el común accionar del gobierno, cual patota de antisociales, amenazando, haciendo y deshaciendo a sus anchas. Sin respuesta aparente en la sociedad. Sin avizorar, que a veces los conflictos sociales, o como se les conoce estallidos sociales, surgen de repente cual erupción volcánica.


Francisco Javier Touceiro Rodríguez.
C.I. V-17758887